miércoles, enero 13

La herida.


Acostumbrado me inclino a un sopor.

Ciego a lo evidente, me retuerzo por dentro.

Sangrando.

Sangrante.

Aburrido y seco y añejo y podrido.

Caido durmiente obsesivo.

Nunca me despojo de toda mi verdad.

Una cuota oculta y obscura subyace en mi mente refugiada y doliente.

Una herida en mi interior me impide ser feliz.


Olvido, pero la herida sangra una y otra vez con sangre negra y putrefacta.

Mi nariz se tapona de un inmenso sabor a cloaca que sale de mi alma e inunda toda la pieza.

La casa.

El mundo…

Mi mente divaga…

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